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Actualidad

La burbuja financiera estadounidense de los años veinte, alimentada por la ausencia de un marco regulatorio adecuado frente a la especulación, estalló con el “crash” del 24 de octubre de 1929. La reacción del gobierno al desmoronamiento de las cotizaciones bursátiles con un aumento de medidas proteccionistas para intentar mejorar su balanza comercial, y la subida radical de impuestos para financiar obra pública, se añadieron al error del Banco Central de aplicar una política monetaria restrictiva. Estas medidas combinadas desencadenaron la más profunda recesión económica de la Historia contemporánea.

“Compra estadounidense y contrata estadounidense”, la frase pronunciada por Trump el 20 de enero en su discurso inaugural, fue toda una declaración de intenciones. Dicen que el texto lo escribió Steve Bannon, su asesor principal e ideólogo de cabecera. El mensaje es inequívoco y además muy coherente con las ideas de un Bannon que se define a sí mismo como “nacionalista económico”.

Donald Trump asume la presidencia de los Estados Unidos con una economía muy recuperada: el crecimiento del tercer trimestre anualizado alcanzó el 3,2%, y la tasa de desempleo cayó en noviembre hasta el 4,6%. Sin embrago, si quiere optar a la reelección, Trump deberá afrontar con solvencia el grave problema de la creciente desigualdad y el estancamiento de las clases medias.

Donald Trump ganó las elecciones el pasado 8 de noviembre por el apoyo recibido en cuatro estados habitualmente demócratas: Michigan, Wisconsin, Pensilvania y Ohio. Han sido votantes del medio rural allí y en todo el país, sin estudios superiores y con empleos rutinarios, y que han visto estancados sus ingresos reales durante décadas mientras el crecimiento del PIB beneficiaba cada año a otros estratos sociales. Es por tanto la creciente desigualdad la que parece haber llevado a la presidencia, paradójicamente, a un multimillonario.

En mayo de 1916, durante la Primera Guerra Mundial, Reino Unido y Francia acordaron el reparto de Oriente Medio con el beneplácito del Zar de Rusia, socio de ambos en la contienda que mantenían frente a la Triple Alianza.  En previsión de la caída del Imperio Otomano y la consiguiente salida turca de la región, el acuerdo de Sykes-Picot preparaba la división de la zona norte de la península arábiga en dos áreas principales delimitadas por una frontera rectilínea trazada en la arena del desierto.  Francia obtendría el control sobre lo que son ahora el sur de Turquía, Siria, El Líbano, y el norte de Irak.  El Reino Unido obtendría el resto de Irak, Jordania, y gran parte de Israel y los territorios palestinos, que en su zona norte pasarían a control internacional.  Dos años más tarde, a la hora de formalizar el reparto, el primer ministro francés Clemenceau le cedió al premier británico Lloyd George también el norte de Irak.  George lo había reclamado en previsión de las enormes reservas de petróleo que albergaba la zona de Mosul, al norte de Kirkuk.

Para poder entender la situación actual en Cuba conviene retroceder, al menos, hasta 1898. En esa fecha, Estados Unidos era ya la primera potencia económica mundial y contaban con una nutrida flota de buques de guerra que, a las órdenes de un Gobierno federal con crecientes poderes frente al Congreso, debía ser el eficaz instrumento de ampliación colonial para unas élites con evidentes deseos de expansión territorial.

Manuel López- Linares presentó el pasado miércoles 30 de noviembre su libro ‘Pax Americana: Luces y sombras de la política exterior de EEUU’, en un evento organizado por Foro Madrid. El evento consistía en una comida y una ponencia donde López-Linares explicaba su conexión con EEUU y los motivos que le han llevado a escribir este libro.

Las medidas anunciadas para los cien primeros días de gobierno Trump no comportan todavía cambios significativos en las formas ni en las propuestas del presidente electo.  El lenguaje utilizado mantiene el carácter nacionalista y poco riguroso de su campaña y defrauda las expectativas de aquellos que confiaron en que el tono del discurso de la noche electoral sería ya permanente.