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El trasfondo de la reunión de Merkel y Trump

El trasfondo de la reunión de Merkel y Trump

La visita de Angela Merkel a Washington venía precedida de repetidos desencuentros. Trump había declarado que Merkel estaba “arruinando Alemania” y, más recientemente, que aceptar refugiados de la guerra de Siria era un “error catastrófico”. Merkel tampoco ocultaba sus discrepancias con Trump. Pero los principales líderes del mundo occidental no tenían más remedio que iniciar y escenificar el diálogo constructivo. “No coincidimos en muchas cuestiones, pero vamos a trabajar juntos todo lo posible” era grosso modo el mensaje que ambos querían transmitir. En realidad, sus cosmovisiones son opuestas, y el encuentro escenifica, aunque de forma muy velada, la entrega temporal del liderazgo del orden liberal que el propio Estados Unidos forjó hace 70 años, precisamente tras derrotar a la Alemania nacionalista en la Segunda Guerra Mundial.

Trump rompe así con la Historia. Apuesta por una vuelta a la primacía de la nación-estado que tanta tensión, inestabilidad y guerras recurrentes produjeron a lo largo de tres siglos. Y es la líder del Ejecutivo alemán, paradójicamente, la persona que ahora protege el sistema de cooperación y las estructuras supranacionales estables que han permitido alcanzar la paz entre las naciones occidentales, y su desarrollo sostenido desde 1945. La ideología de la lucha a muerte por la supervivencia, la futilidad de la cooperación, y la sospecha y el miedo al diferente o al distante cambia de sede y prevalece ahora en “la tierra del libre y el hogar del valiente”.

Ilustración de la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de EEUU, Donald Trump

Que Estados Unidos se retira y retorna al aislacionismo no cooperativo lo corrobora el presupuesto federal para 2018, presentado esta misma semana. Trump aplica una reducción del 29% con respecto a 2017 en programas internacionales del Departamento de Estado, que equivale a 10.900 millones de dólares menos en asuntos de diplomacia, ayuda internacional y cooperación. El vacío queda ahí para quien lo quiera ocupar, y Merkel está dispuesta a animar a la Unión Europea a hacerlo. Otras naciones del mundo también lo intentarán.

Trump es un reconocido experto en adaptarse a la escena y actuar ante los medios de comunicación. “Valoramos los acuerdos de la OTAN (y ya no pensamos añadir condiciones para respetar lo pactado), pero insistimos en que todos sus miembros deben alcanzar el objetivo del 2% del presupuesto público destinado a Defensa” es el contenido aproximado del nuevo mensaje, que ayer corroboró. No hay por qué preocuparse entonces. “Ella sabe tratar a Putin. Le he pedido consejo al respecto”.  Todo va bien. En apariencia, los mensajes más controvertidos de Trump acerca del abandono de sus aliados históricos están siendo corregidos.  El tiempo confirmará si en el fondo también hay cambios. Lo ideal es que en el futuro no surjan retos que pongan esta duda a prueba. Merkel, por si acaso, seguirá con su plan de impulsar la cooperación de la UE en materia de defensa.

“Que Estados Unidos se retira y retorna al aislacionismo no cooperativo lo corrobora el presupuesto federal para 2018″

El “problema” más espinoso que ambos líderes trataron en su primera reunión fue el comercial. Un problema para Trump, porque ahí también quiere ganar, y ganar lo interpreta como superávit en la balanza comercial bilateral. Pero Alemania le genera a Estados Unidos un déficit de 65.000 millones de dólares anuales, solamente inferior al que le producen China y, levemente, Japón. Después del alemán viene el de Méjico y, como el resto, existe porque “hacen trampas”, según Trump. O porque “los negociadores alemanes lo hicieron mejor”, dijo ayer. Merkel tuvo que aclarar que los tratados comerciales los negocia la UE, no Alemania. Y las balanzas comerciales individuales de Estados Unidos con las naciones europeas son dispares, debemos añadir. Merkel ha intentado transmitir la complejidad del equilibrio comercial mundial. Dependiendo de las ventajas comparativas de cada área geográfica, cada nación mantiene diferentes saldos comerciales con cada uno de sus socios. Estados Unidos atrae gran cantidad de fondos para invertir desde el exterior, lo cual le permite lograr niveles de consumo deseados superiores a su propia producción, por lo que a nivel global importa más de lo que exporta.

Greg Ip ha explicado en el Wall Street Journal que, además, no hay correlación a medio plazo entre las trabas arancelarias a la exportación y los saldos comerciales positivos. Un mayor arancel en Estados Unidos disminuiría la demanda de divisa extranjera que, a su vez, fortalecería al dólar frente a las mismas en los mercados. Y un dólar más fuerte permitiría aumentar las importaciones, restableciendo el antiguo equilibrio comercial. Y lo que es seguro por evidencia histórica es que las subidas arancelarias desatan guerras comerciales que limitan los flujos comerciales, erosionando la eficiencia de cada mercado, y perjudicando a cada nación involucrada. La sesión de trabajo conjunta que mantuvieron Trump y Merkel con líderes de BMW, Siemens y otras compañías trató de transmitir también el nivel de interrelación bilateral y la creación de puestos de trabajo en Estados Unidos que generan las empresas alemanas.

“Soy un gran creyente en los genes. Grandes genes”, ha dicho Trump en repetidas ocasiones, destacando las desigualdades biológicas entre individuos. “Estoy muy orgulloso de mi sangre alemana”, ha afirmado también. Difícilmente eso le habrá hecho replantease sus posturas políticas de fondo tras la reunión bilateral. “Trump” significa literalmente “triunfo”, y él quiere ganar en todo y a toda costa. Y ha prometido cambios en sus relaciones económicas a nivel mundial. “Nuevos tratados bilaterales maravillosos”. Y que además “serán fantásticos para todo el planeta”, añadió ayer. Una especie de maná. Por desgracia para él, en el caso de Alemania, eso debe hablarlo con Bruselas. “Fuese y no hubo nada”.

Manuel López-Linares es doctor en Economía y Relaciones Internacionales. Autor del libro ‘Pax Americana’.

@mlopezlinares

FUENTE: Expansión, diario económico líder en España (edición impresa del 20 de marzo del 2017)