My CMS | Irak
57
archive,tag,tag-irak,tag-57,ajax_fade,page_not_loaded,,vertical_menu_enabled,side_area_uncovered_from_content,qode-theme-ver-10.0,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive

Selecciona idioma / Select language: Ver la web en español Ver la web en inglés

Irak Tag

Los recientes ataques en Reino Unido y Bélgica, junto con la detención de un militante del DAESH en Madrid, generan la sensación de que la amenaza terrorista en Europa ha adquirido una dimensión sin precedentes. Sin embargo, y aunque es cierto que el número de atentados ha crecido recientemente, es conveniente observar el fenómeno desde una perspectiva histórica.

La burbuja financiera estadounidense de los años veinte, alimentada por la ausencia de un marco regulatorio adecuado frente a la especulación, estalló con el “crash” del 24 de octubre de 1929. La reacción del gobierno al desmoronamiento de las cotizaciones bursátiles con un aumento de medidas proteccionistas para intentar mejorar su balanza comercial, y la subida radical de impuestos para financiar obra pública, se añadieron al error del Banco Central de aplicar una política monetaria restrictiva. Estas medidas combinadas desencadenaron la más profunda recesión económica de la Historia contemporánea.

En mayo de 1916, durante la Primera Guerra Mundial, Reino Unido y Francia acordaron el reparto de Oriente Medio con el beneplácito del Zar de Rusia, socio de ambos en la contienda que mantenían frente a la Triple Alianza.  En previsión de la caída del Imperio Otomano y la consiguiente salida turca de la región, el acuerdo de Sykes-Picot preparaba la división de la zona norte de la península arábiga en dos áreas principales delimitadas por una frontera rectilínea trazada en la arena del desierto.  Francia obtendría el control sobre lo que son ahora el sur de Turquía, Siria, El Líbano, y el norte de Irak.  El Reino Unido obtendría el resto de Irak, Jordania, y gran parte de Israel y los territorios palestinos, que en su zona norte pasarían a control internacional.  Dos años más tarde, a la hora de formalizar el reparto, el primer ministro francés Clemenceau le cedió al premier británico Lloyd George también el norte de Irak.  George lo había reclamado en previsión de las enormes reservas de petróleo que albergaba la zona de Mosul, al norte de Kirkuk.