Pax Americana | Francia de nuevo fortalece Europa
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Francia de nuevo fortalece Europa

Francia de nuevo fortalece Europa

La primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas de 2017 ha estado marcada por el clamor contra las élites que recorre Occidente desde la Gran Recesión. Los niveles de desigualdad y precariedad, aumentados por la revolución tecnológica y el ineficiente marco regulatorio del mercado, se han visto multiplicados en el caso de Francia por los desincentivos al crecimiento de un sistema económico excesivamente estatalizado. Y ha sido esta base la que ha permitido que un segundo factor haya cobrado un protagonismo especial: la inmigración. Cuando existe una crisis profunda, resulta más sencillo emplear con éxito la táctica de culpar a un chivo expiatorio.

En este contexto, Marine Le Pen se esforzó por rentabilizar el atentado terrorista del jueves, que quizá buscaba influir en el resultado electoral más allá de la habitual provocación de terror entre los ciudadanos. Una mayoría de franceses entiende la complejidad del fenómeno y se resiste a las explicaciones simples de corte populista, que llegaban a acusar al gobierno de no hacer lo suficiente para evitar estos ataques. El atentado lo ha perpetrado una vez más un hombre nacido en Francia y radicalizado allí mismo, si bien participa de la herencia norteafricana que vincula al Hexágono con sus antiguas colonias mediante una especie de macabro flagelo que prolonga la Historia. Le Pen habla de guerra no ganada y confrontación con el Islam, pero el patrón que se repite en estos casos es el de una persona inadaptada que acaba radicalizándose en la senda nihilista del signo que marcan los tiempos. Porque aunque existe un interés evidente por parte del ISIS en golpear Europa e incendiar el conflicto, la técnica populista que azuza el miedo y demoniza sutilmente a más de mil millones de personas en decenas de países a lo largo de miles de kilómetros y distintos continentes no ha logrado hacer mella entre los franceses.

Cartel del candidato a la presidencia de Francia, Emmanuel Macron

No parece pues que el golpe de los partidos populistas de corte colectivista al orden liberal y a sus pilares de la Unión Europea y la OTAN vaya a prosperar. Ambos Le Pen y Melenchon insisten en poner en duda los consensos progresivos alcanzados en Europa, que se han construido a lo largo de siglos en favor de los derechos y libertades fundamentales, y en base a valores como la igual dignidad. Los dos han puesto en duda los beneficios que acarrea la cooperación multilateral, que a su vez se sustenta en la idea que defiende que aunque el ser humano sea débil o corruptible, su naturaleza es esencialmente buena. Ambos mantienen el reto, desde sus posiciones nacionalista o marxista, en contra de la diversidad inclusiva y la confianza por el mañana típicamente europeas.

“El mundo está neutralizando amenazas que, en otros periodos de crisis, no fue capaz de superar sin evitar el pago de un elevadísimo coste humano”

A pesar de la indecisión del electorado a lo largo de esta campaña y la reciente proliferación de cisnes negros, las encuestas han acertado y el candidato socio-liberal ha superado a Le Pen con suficiente holgura como para que, tras los reagrupamientos de la segunda vuelta, se convierta en el nuevo presidente de la República Francesa. Porque la admiradora de Vladimir Putin difícilmente será capaz de aglutinar votos suficientes de otros candidatos que le permitan alcanzar la mayoría absoluta el 7 de mayo, especialmente cuando ya Fillon y Hamon han pedido el voto para Emmanuel Macron. El joven político tendrá pues previsiblemente que plantear las reformas adecuadas de cara a impulsar el ahora débil crecimiento económico y la excesiva brecha de desigualdad. Va a necesitar mucha precisión en esta tarea, pues requerirá combinar dinamización económica y redistribución de oportunidades, evitando caer en fórmulas fracasadas que desincentiven la excelencia y el esfuerzo. Y en el camino le acompañarán Le Pen y Melenchon, de tal forma que si su proyecto no ofrece los resultados esperados, dentro de cinco años estarán esperando su oportunidad de alcanzar la jefatura del estado.

Se despejan los principales nubarrones que amenazaban el futuro de Francia y de todo el continente. Y en Estados Unidos, un Trump encarrilado por dos personas de su partido a las que no puede despedir de sus cargos, como Ryan y Pence, y rodeado de asesores más ponderados que en enero, permite afrontar el año con creciente optimismo. El mundo está neutralizando amenazas que, en otros periodos de crisis, no fue capaz de superar sin evitar el pago de un elevadísimo coste humano.

Manuel López-Linares es doctor en Economía y Relaciones Internacionales. Autor de ‘Pax Americana’

Fuente: Expansión, diario económico líder en España. Edición impresa del 24 de abril del 2017

@mlopezlinares